Por qué no te gustan los cambios o La vida del freelance que busca “algo más”

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En realidad, todo lo que dicen aquí, aplica también para los periodistas freelance. Redacto diversos textos, guiones, artículos, lo que me pidan, si me lo piden. Al principio tenía un problema visceral entre el querer ser y el deber ser. Sufría. Quería ponerle el alma. Pensaba que eran unos idiotas cuando no apreciaban mis profundidades.

Léanlo: así es la vida del freelance. Está la junta o el brief. Te dicen qué quieren y tú les dices que entiendes lo que quieren, y luego vas y lo haces como lo entiendes, pero rara vez es como lo querían la primera vez que lo entregas. Vienen los cambios, que te duelen y que detestas, porque 1) Es más trabajo y 2) Tu vanidad se siente herida.

Pero he aprendido a “dejar ir”. Escribir lo que el cliente pida. Muchas veces, de hecho, me piden escribir de una forma que por iniciativa jamás haría. A veces, literalmente, los briefs dicen: “para lectores incultos, para gente que no entiende de esto, todo muy platicado, cursi si quieres”. Y lo hago. Ya no tengo problema con eso. Con usar frases como “hoy por hoy” o “algo interesante que notamos” o “como recordarán”. Es trabajo. Es digno. Me lo gano con mi esfuerzo. Entiendo lo que quieren y no dejo que mi orgullo intervenga, que una voz interior me diga: “¿De verdad usarás esta frase? Porque es ridícula”. La uso si sé que al cliente le gustaría que la usara. Tiene su chiste. No le pongo alma y, en cambio, me concentro en los cheques.

Pero luego.

El secreto está en desapegarte de esto. Es trabajo. Es freelance. No significa nada más que pagar la renta del próximo mes. Pero lo tuyo… eso hazlo con el corazón. Siempre.